Hay que saludase!

jueves, octubre 04, 2007

A gritos

Tengo un problema. Un problema muy serio. No puedo evitar gritar. Continuamente. Es algo que me sale de dentro y que no puedo controlar. Cuando llamo a la gente, la llamo a voz en grito. Algo que es poco práctico porque lo que siempre ocurre es que todos los presentes se vuelven hacia mí (con caras de estupor, extrañeza, curiosidad y/o cabreo) y al final nunca logro localizar a la persona que busco.

Fui al médico para que me diagnosticase este mal que me asola pero no funcionó y acabó echándome a patadas de la consulta asegurando enfurecido y con el dedo en alto que no me iba a permitir ni a mí ni a nadie que le gritase a la cara y menos en su propia consulta.

De verdad que es un problema muy gordo. No sé qué hacer. He intentado dejar de hablar pero nada, es inútil. Además de gritar, este problema mío me produce una verborrea de órdago, así que no paro de hablar. Gritando, claro. Y así no hay quien haga nada: ni trabajar, ni dormir, ni nada. El único sitio en el que me siento a gusto son las discotecas porque como la música está a tope, todo el mundo está gritando, como yo, así que me siento integrado como uno más, como alguien normal. Además, entre que tengo verborrea, que soy bastante bailongo y que, la verdad sea dicha, no estoy nada mal (es de justicia reconocerlo), resulta que desde que tengo este problema ligo muchísimo más. Así que desde hace un tiempo la vida para mí es una juerga continua y me paso el día y la noche de discoteca en discoteca y de after en after... Vamos, que me he vuelto un juergas, la alegría de la huerta, el motor de la noche madrileña.

Lo malo es que, como decía, con este problema me es imposible encontrar un trabajo con el que ganar el dinerillo necesario para financiarme la juerga. Y es que a ningún entrevistador le gusta un candidato que desde el mismo momento en que coloca su culo en la silla se pone a gritarle como un energúmeno... Pero hace ya un tiempo que esto no me preocupa porque he encontrado un trabajo que parece hecho a mi medida (o más bien, a la medida de mi problema): trabajo de tertuliano en la tele, que es un trabajo en el que te pagan (y vaya si te pagan) simplemente por sentarte allí y gritar. Y si lo que gritas son insultos, mejor todavía. De hecho, cada tertuliano cuenta con tres contadores: uno mide el número de decibelios, otro el número de insultos emitidos y el otro el número de veces que has interrumpido a otro de los tertulianos-enemigos. Y vamos a comisión: cada decibelio se paga a 20 euros, cada interrupción a 50 y cada insulto a 75. ¡Un chollo, vaya!

Empecé como gritón en El Rondo de la 2, en el que la cosa consistía en gritar sobre fútbol (aunque comprobé que si gritabas sobre cualquier otra cosa, tampoco pasaba nada). Pero se ve que el programa no tuvo demasiado éxito (sospecho que el moreno insano del presentador tuvo algo que ver) así que lo quitaron de antena y a mí me echaron, no sin un buen fajo en el bolsillo. El paro, no obstante, me ha durado sólo 5 días. Ahora he cambiado de tercio y me he pasado al mundo rosa. Empiezo mañana en un nuevo programa en el que tengo que gritar e insultar a cualquier persona, con la única condición de que se trate de una persona a la que no conozca, de la que no sepa nada en absoluto y, sobre todo, que no me interese lo más mínimo. Me veo capaz de hacerlo, aunque por si acaso me he cogido unas clases particulares con Marta, de Gran Hermano, que es una auténtica señora. Lo mejor de todo es que voy a estar rodeado de macizas (varias de las cuales sospecho que tienen tiburón). Y encima pagan bien ¡Estoy encantado!

He dicho!

1 Comments:

At 8:34 p. m., Anonymous Anónimo said...

¡¡JAJAJAJAJA!!

www.jongdorronsoro.com

 

Publicar un comentario

<< Home